Beyond the Obvious

homepage_twoboysandagirlLast week I was at the pool in the nearby gym, exercising knees and other parts for my health and well being. Two young teenage boys were there horsing around. They had thrown many foam weights around in the water. They chattered loudly. They splashed so much they got my hair wet. The knee-jerk response was to ask them what they were doing in the pool without supervision, to demand they put the weights back where they belonged and to otherwise rag them out. I was tempted…and another senior citizen there did scold them. images-3But the teacher in me was curious about HOW they were playing around. They seemed to be using the weights to invent various kinds of rafts and conveyances, which they then took on test drives around the pool. Although I did not interact with them, I was happy that I had found a positive clue, a creative key that might open their imaginations. If they had stayed longer, I could have seen how they interacted with one another, how many “inventions” they tried, how they used their arms and legs to propel their models, and so on. It would have been so easy just to write them off as troublemakers. But it was much more satisfying (for me) to find a tiny positive insight to help nurture their imaginations.

blk-paintI remembered a four-year-old I had observed some years before—for only a few minutes. His teacher had given the students white paper and black tempera and challenged them to create different kinds of lines. He had covered his paper (and some of the protection beneath the paper) with solid black. On his paper was a little rubber band, which he was rolling back and forth, back and forth with a finger or two. He was obviously not following instructions! But I saw a hint of this little guy’s imagination—rolling the band and seeing what patterns it made.

 

Each child is a once-in-a-lifetime event with a unique imagination. Imaginations can be used both to build and to blow up worlds. Sometimes just a tiny clue can help us parents or teachers to see the glimmer of a possibility in a child. And, if we use our own creativity, we can sometimes find just the right material, context, mentor, question or problem to nudge that mind in an innovate direction.two-happy-boys-outdoors-having-fun-making-faces-to-camera-best-friends-enjoying-holidays-summer-camp-73750969
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“I SEE A CHILD

I see a child.

I see him happy, sad, worried, angry, indifferent.

 

I try to be nice.

I try to be understanding.

 

And he makes me laugh.

She makes me cry.

He disappoints me.

She takes advantage.

 

I try to see him as he is but sometimes I react without listening.

 

How can I put aside my own feelings long enough to see through her eyes?

To understand his point of view?

 

How much of what I see in this child is colored by my own expectations?

 

How can I see beyond the obvious?”

 

I See a Child, Cindy Herbert, 1974, Doubleday

 

 

Más allá de lo obvio

 

La semana pasada estuve en la piscina en el gimnasio cercano, ejerciendo rodillas y otras partes para mi salud y bienestar. Dos jóvenes estaban allí jugando con fuerza. Habían arrojado muchos pesos de espuma en el agua. Ellos charlaban fuertemente. Salpicaron tanto que me mojaron el pelo. La respuesta de la rodilla-tirón era preguntarles lo que estaban haciendo en la piscina sin la supervisión, para exigir que pusieran los pesos detrás donde pertenecían y para tragarlos de otra manera hacia fuera. Me sentí tentado … y otro viejo los reñía. Pero la maestra en mí estaba curiosa acerca de cómo estaban jugando. Parecían estar utilizando las pesas para inventar varios tipos de balsas y medios de transporte, que luego tomaron en pruebas en torno a la piscina. Aunque no interactué con ellos, me alegré de haber encontrado una pista positiva, una clave creativa que podría abrir su imaginación de ellos. Si hubieran permanecido más tiempo, podría haber visto cómo interactuaban unos con otros, cuántas “invenciones” intentaban, cómo usaban sus brazos y piernas para impulsar sus modelos, y así sucesivamente. Habría sido tan fácil escribirlas como traviesos. Pero era mucho más satisfactorio (para mí) encontrar una pequeña intuición positiva para ayudar a nutrir su imaginación.

Recordé a un niño de cuatro años que había observado algunos años antes, durante sólo unos minutos. Su maestro había dado a los estudiantes papel blanco y tempera negro y los desafió a crear diferentes tipos de líneas. Había cubierto su papel (y parte de la protección debajo del papel) con negro sólido. Sobre su papel había una pequeña goma, que rodaba de un lado a otro con un dedo o mas. ¡Evidentemente no siguió las instrucciones! Pero vi un indicio de la imaginación de este pequeño chico: rodar la banda y ver qué patrones hacía.

Cada niño es un acontecimiento único en la vida con una imaginación única. Imaginaciones se pueden utilizar tanto para construir y para destruir mundos. A veces sólo una pequeña pista puede ayudarnos a los padres o a los maestros a ver el rayo de una posibilidad en un niño. Y si usamos nuestra propia creatividad, a veces podemos encontrar el material, el contexto, el mentor, la pregunta o el problema adecuado para empujar a esa mente en una dirección innovadora.

 

Yo veo a un niño

 

Veo a un niño.

Lo veo feliz, triste, preocupado, enojado, indiferente.

 

Trato de ser amable.

Trato de ser comprensivo.

 

Y me hace reír.

Me hace llorar.

Me decepciona.

Se aprovecha.

 

Trato de verlo como es, pero a veces reacciono sin escuchar.

 

¿Cómo puedo dejar de lado mis propios sentimientos el tiempo suficiente para ver a través de sus ojos de el?

¿Para entender su punto de vista de ella?

 

¿Cuánto de lo que veo en este niño está coloreado por mis propias expectativas?

 

¿Cómo puedo ver más allá de lo obvio?

 

Yo veo a un niño, Cindy Herbert, 1974, Doubleday

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